
Año 1960, terremoto de Valdivia. Dos mujeres sobrevivientes a la tragedia son abordadas por un grupo de reporteros provenientes de Santiago que pretenden hacer un documental de la catástrofe. El material grabado carece de impacto mediático, por lo que deberán encontrar la manera de que las vidas aparentemente corrientes de estas personas se vuelvan un símbolo estremecedor de la tragedia recién ocurrida.
La obra habla de cómo los medios de comunicación se han instalado en nuestra vida cotidiana de manera permanente. Muestra cómo cada nuevo emblema de la tecnología se instala en nuestra vida, y cómo nosotros aceptamos rápidamente cualquier avance que se nos aparezca sin cuestionarlo. Cómo permitimos el avance del desarrollo material en desmedro de nuestros lazos personales.




