Roger Landaeta
Gestor Cultural
Sala Camilo Henríquez
En los inicios de la década del 50, gran parte de la actividad teatral se agrupaba en los teatros universitarios, los cuales le dieron el carácter profesional que hoy tiene la disciplina. De ellos surgieron directores, actrices, actores, escenógrafos, etc., quienes acogieron obras de dramaturgos como Isidora Aguirre, María Asunción Requena, Luis Alberto Heiremans, Antonio Acevedo Hernández y Alejandro Sieveking, quienes en conjunto con el Círculo de Periodistas de Santiago y el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica estrecharon una unión que duro hasta 1974.
Hoy la mirada de nuestro circuito teatral en Santiago es bastante diferente a como fue en un principio y, aunque hoy las universidades y escuelas de teatro cuentan con espacios de representación, estos no son suficientes para cubrir la gran demanda que existe, lo que se presenta como una dificultad para la exhibición de las compañías, sobre todo, emergentes. De entre los espacios que si presentan disponibilidad a los nuevos creadores, destaca la Sala Camilo Henríquez, que habiendo sido consagrada en su inicio (50's) para las artes escénicas y luego pasara por años a manos de agrupaciones evangélicas, hoy se retoma su fin original presentándose como un espacio para el fomento de la creciente actividad de nuestro rubro teatral dada la ardua labor gestor de nacionalidad venezolana Roger Landaeta, quien lleva en nuestro país alrededor de 7 años dedicado a la producción y getión cultural.
¿Por qué rescatar la sala Camilo Henríquez?
Porque es un teatro emblemático del quehacer artístico chileno, después de albergar durante los años sesenta al Teatro de Ensayo de
¿Con qué obstáculos te has enfrentado durante tu gestión?
Si bien hemos conseguido auspicios para que podamos tener ya dos temporadas teatrales, ha costado conseguir recursos (sean insumos o dinero) para la presentación de las obras y ayudar a las compañías con este espacio. Y, a pesar de la historia que tiene el teatro, los medios de comunicación no nos han ayudado mucho con la difusión de las obras, aunque hemos podido hacer ciertas alianzas con algunos, los cuales nos han apoyado
¿Cómo ha funcionado el proceso de postulación a la sala?
Nos ha sorprendido cómo las compañías se acercan para presentar sus obras en el momento en que hacemos llamados, de buena manera, porque aunque nosotros creemos y sabemos el buen nivel que tiene la sala, también no podemos olvidar que no es muy conocida, pero aún así, como digo, hemos tenido siempre obras para presentar. Y las compañías han cumplido con todo el proceso, a veces lo hacen un poco lento, pero en general ha sido bueno.
¿Cómo ha sido la recepción del público de la cartelera programada?
Muy buena, la verdad es que estamos muy contentos con la respuesta del público a nuestra cartelera. Sobre todo cuando decidimos en Junio del año pasado arriesgarnos a presentar obras infantiles, y digo “arriesgarnos” porque no sabíamos si íbamos a tener buena respuesta, y la gente “enganchó” muy bien. De hecho, tenemos un público “cautivo” para estos montajes, que incluso preguntan cuáles serán las obras que se van a presentar el siguiente mes.
Recuerdo el año pasado cuando presentamos “Treck el bufón” en Agosto y después en Octubre. Hubo un niño que llegó en Octubre y le dijo al papá: “ah, pero esta ya la vimos”… la pensó un poco y le dijo: “pero entremos igual”. Por esta misma razón, hemos tenido la responsabilidad de la primera vez con los niños en el teatro, que hasta ahora, no ha sido para ninguno traumática, porque ellos serán los espectadores de los espectáculos en la medida que les gusten. Aprovecho de agradecer a los papás y las mamás que llevan a los niños y niñas a las funciones, porque es la única manera de educar y quieran ir al teatro. Ellos han sido los principales apoyadores de nuestra campaña para resurgir este espacio.
Roger Landaeta nos cuenta que lo encontró descuidado, sin butacas, con las paredes amarillentas, los baños deplorables, pero con una acústica de primera. "El teatro es todo suyo.” Cuando escucho esa frase se convirtió en el productor de la sala, gestionó una cartelera semestral, además apostando por las compañías emergentes, las que han logrado devolver un espacio con historia, que los espectadores también necesitaban.
¿El Teatro Camilo Henríquez apuesta por una línea editorial?
No, ahora hay que rescatar la sala y hacer público, se puede decir que no hay línea editorial, porque no estamos con autores nacionales o Latinoamericanos, ahora estamos dando espacio a las compañías emergentes que no tienen posibilidades de presentarse, por el momento estamos haciendo esto sin caer en el monólogo del codo. Mi primer punto es que el público venga a pasarlo bien y lo mismo pasa con las obras infantiles, con esto estamos haciendo un nicho para los espectadores mas pequeños de la casa, los niños.
¿La ubicación de la sala te favorece o juega en contra?
En algunos casos en contra, porque no está arriba de Plaza Italia y no está en ningún circuito teatral, pero nosotros hemos gestionado convenios con los estacionamientos cercanos, como el del Centro Cultural Palacio de la Moneda, para que no tengan excusas de venir, además estamos a pasos del metro, pero en resumen han venido de todos lados, esto porque las obras que han estado en cartelera son atractivas. Además tenemos una programación semestral, que la gente ya sabe que se viene para los meses siguientes.
Tu opinión como extranjero, ¿Cuáles son las falencias del ambiente teatral en Santiago?
Hay quienes no se lo toman en serio, es como salga, son relajados...Yo siento que no hay una cultura de hacer teatro acá. Yo no entiendo que los actores se tengan que hacer su vestuario, la escenografia y, más encima, preocupados de las luces, además de la gestión, la que es lentísima y la producción no corre mucho. El problema de raíz es solamente que no hay costumbre de hacer producción. Yo que recién estoy en esto y sin saber nada ya he producido cuatro temporadas, si yo lo pude hacer por qué no las otras compañías. Hay algunos que dicen que solamente me dedico a esto, pero no es cierto, yo aún no vivo del teatro.
¿Qué recomendación le darías a la gente de teatro?
Que se la jueguen. Imagínate, yo llegue acá sin nada y mira lo que he logrado, una buena cartelera y un teatro en vías de reparación. Que por favor sean más comprometidos con su trabajo. En Chile hay muy buenos actores. Y que el público vaya al teatro.
Roger Landaeta tiene mucha esperanza en el teatro, tanto de la sala, como del ambiente teatral en Santiago. Uno de los esfuerzos más palpables y comprobables es lo que esta haciendo con una sala en pleno centro de Santiago, donde hay muchas oficinas y restaurantes, pero su anhelo es que la Sala Camilo Henríquez se llene y que las entradas se agoten y que se incluya en el circuito teatral como una sala reconocida. Esto no quiere decir que se olvidará de las compañías emergentes, ya que piensa que es necesario dar espacios a las nuevas compañías.



























Sin embargo, la labor del Sr. Landaeta no ha sido suficiente. Como él mismo afirma sobre el teatro: lo encontró descuidado, sin butacas, con las paredes amarillentas, los baños deplorables, pero con una acústica de primera. Y sigue en ese mismo estado.Y además si es un teatro chileno debería ser administrado por artistas nacionales porque es parte de nuestra historia.