
Esponjas, baldes y paraguas son parte de la escenografía que acompañan por 40 minutos este viaje de dos niños que se van a bañar y experimentan a través de un imaginario marino diversas sensaciones que también evocan situaciones cotidianas y caseras.
Al final de la obra todos son invitados a jugar y experimentar con los elementos del escenario para terminar esta entretenida historia que se mueve en torno al agua.




