
Pueden pasar los años, lo siglos, los días; occidentales somos y nos obligamos a apegarnos a todo, depender de otro, aún más guiarnos por lo que debe estar bien “para intégralo a nuestro día a día “.
EFIMERO, performance que nos traslada a romper el prejuicio y juicio. «Morir para nacer, nacer para morir». Llevando al espectador a un mundo sensorial, un espacio interno del individuo. Un lugar que se vuelve caótico, evadiendo ser parte de un todo. un todo que es infinitamente ciclico, y es completamente incompatible con el ego, ya que somos parte de un espiral, donde no hay inicio sin un final.




