
“Si ya no nos escuchamos entre padre, madre e hijos. ¿Cómo queremos escucharnos entre elementos diferentes, no vinculados entre ellos?”
La propuesta de dirección de “Noche Buena” se basa en la crudeza de la frialdad que exhiben los diálogos, la incomunicación que subyuga la convivencia actual, la proxémica de los protagonistas que juega entre la distancia íntima y la personal; una obra que presenta emisores complejos, belicosos y solitarios, porque el mensaje es omitido por los personajes, dejando como único receptor a los espectadores, ya que la visual minimalista, de iluminación tenue y ambientación naif envuelve un antónimo brutal, la muerte y el abandono de la racionalidad.




